• Heliodoro Charis Castro (1896-1964)
  • Istmeño emblemático de la Revolución Mexicana, nacido el 3 de julio de 1896, en el Barrio Lima hoy 5ª. Sección, de esta Heroica Cd. de Juchitán de Zaragoza, Oax., sus padres fueron los CC. Evaristo Charis Jiménez y Asunción Castro Martínez, humildes zapotecas de Juchitán y de San Blas Atempa respectivamente; por parte del padre es heredero de la sangre de un gran patriota, pues su abuela Lugarda Jiménez López fue hermana del Coronel Albino Jiménez (Binu Gada), destacado defensor Republicano en la Intervención Francesa; con dicha abuela creció, porque a temprana edad ya habían fallecido: primero la madre en 1904 y luego el padre en 1909 y paralelamente mueren sus hermanos Isidoro y Ladislao, con quienes se dedicó a la cacería y otros oficios, fuente de ingreso para su familia, por lo que no le fue posible ir a la escuela, aprendiendo después a leer y escribir con amigos y compañeros de arma.

    El llamado de su estirpe lo lleva a unirse a su Tío Victoriano Charis, participando en las filas Maderistas del Lic. José F. Gómez (Che Gómez) y del Coronel Felipe López, quien a la muerte de su mencionado tío, le confirió a HELIODORO, EL GRADO DE CABO (1915), debido a su innata combatividad, nobleza y liderazgo, que convirtieron a este JOVEN, “COMO LAS AGUILAS QUE NACEN ENTRE LAS ROCAS Y NO PERTENECEN A LAS ROCAS, SINO AL ESPACIO MISMO EN QUE VUELAN” (Anónimo), así conquistó la cumbre y las insignias militares al fragor de la guerra, no con el afán de superar a los demás, sino que, a sí mismo y las carencias sociales existentes ; LOGRANDO EL GRADO DE CORONEL, por el triunfo que obtuvo con los Liberales del Partido “Verde” en la batalla de Santa Ma. Xadani, contra los Conservadores “Rojos” dirigidos por Efraín R. Gómez, el 31 de marzo de 1920 y poco después promovió la pacificación entre ambos; meses antes lanza su Plan de San Vicente y enseguida el de Lazayúu, demandando entre otros: erección de los Distritos de Juchitán y Tehuantepec en Territorio Federal, elecciones directas de sus autoridades, escuelas, justicia y tierras para los campesinos, metas alcanzadas y superadas, a través de los testimonios elocuentes de su noble gestión. Para ello fue puntual y contundente al integrar su ejército a las mejores causas Nacionales; cuyo brillante derrotero se precisa, como sigue: en 1920, reconoce el Plan de Agua Prieta y el Gral. Álvaro Obregón lo designa Jefe de la Revolución en el sureste y Comandante del 61º.Batallón de infantería del ejército juchiteco, con quienes se cubre de gloria en la Batalla de Ocotlán, Jalisco, contra la rebelión de Adolfo de la Huerta, obteniendo así EL GRADO DE GENERAL DE BRIGADA, de allí ya con la denominación del 13º. Batallón cosecha triunfos a favor del Obregonismo en su región natal, Tabasco, Sonora, Manzanillo, Colima, entre otros; el Gral. Obregón, siendo ya Presidente de la República, lo definió como “EL BIZARRO SOLDADO Y LEAL AMIGO”. Con este reconocido pundonor de servicio a la Patria, desempeñó con rectitud, responsabilidad y calidez humana la Jefatura de Operaciones Militares en los Estados de Colima, Jalisco, Querétaro, Aguascalientes y Zacatecas. Cierra esta página heroica al solicitar su licencia oficial el 20 de mayo de 1930, durante el período Presidencial de Pascual Ortiz Rubio, en pleno Maximato, del Gral. Plutarco Elías Calles.

    Retorna a Juchitán, para cumplir con la consigna dicha por el célebre Profr. Rafael Ramírez Castañeda: “SI LA REVOLUCIÓN SE HIZO EN EL CAMPO ES PRECISO QUE EL CAMPO RECIBA LOS BENEFICIOS DE LA REVOLUCIÓN”, ideal que cobra realismo en sus siguientes obras: creación de la Colonia Agrícola Militar “Álvaro Obregón” (16-10-1930), funda la Escuela de Enseñanzas Especiales # 12 y el Hospital Civil (1935), terminación de la Carretera Panamericana (1936), inauguración del Centro Escolar Federal “Juchitán” (1938), introducción del agua potable, luz eléctrica y drenaje en múltiples pueblos de Oaxaca, sistemas de riego con la construcción de las Presas “Las Pilas” y “Benito Juárez”, gestionó la creación del Instituto Tecnológico del Istmo (1963-64) e innumerable apoyos para las familias más necesitadas; logros realizados gracias a la confianza y respaldo que mantuvo, con los gobiernos Post-revolucionarios y decididamente con el pueblo oaxaqueño, que lo eligió para ocupar: la Presidencia municipal de Juchitán (1935), la Diputación Federal en tres períodos, la Senaduría (1940-46) y distinguido con el cargo de Presidente del Tribunal Superior Militar (1956).

    Este Caudillo de la Revolución y entrañable benefactor social, recibió reconocimientos como: la Condecoración de la Cruz de Guerra (1949), EL GRADO DE GENERAL DE DIVISIÓN (1952); escuelas, parques y calles ostentan su nombre, la erección en vida de su busto en el antiguo Parque “Revolución” y significativos homenajes cívicos en todos los niveles de gobierno y comunitarios.

    El 26 de abril de 1964, este suelo patrio se cubrió de luto por su conmovedor fallecimiento y en un multitudinario sepelio, su tierra natal lo recibió en su seno, con los honores, de UN GRAN HÉROE INOLVIDABLE; rememorándose en corridos, poemas y homenajes sus épicas hazañas y su obra imperecedera, como lo es la frase que dirigió un día a los estudiantes de su terruño y a las generaciones de todos los horizontes, diciéndoles: “JOVENES ESTUDIEN, PORQUE EN LA VIDA SE GANAN MÁS BATALLAS CON LAS LETRAS QUE CON LAS ARMAS”.

    (David Ruíz Martínez)